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¿Quién dijo que nada es perfecto?

Las hojas que el otoño deposita sobre las veredas de Ricardo Lyon, Providencia, Santiago de Chile, son perfectas. Antes me gustaba pisarlas y escuchar el crujido que se produce. Hoy pienso que de seguir haciéndolo, estaría practicando eutanasia.

Un aporte de Ricardo Barra 

Comentarios (4)

Jul 26, 2009
daniela pavez said...
Una de las cosas que más disfruté en mi adolescencia fue armar un otoño en mi patio... recolectaba cientos de hojas. De ésas bien grandes y crujientes, para luego arrojarlas en mi patio y que el viento hiciera lo suyo. Era tan lindo... Pero siempre duró poco. Mi padre, fanático de la limpieza, demoraba cinco minutos en arruinar mi cuadro otoñal... bueno, supongo que algún día tendré mi propio otoño eterno.
Aug 02, 2009
Vivi said...
Paso todos los días por ahí. Son simplemente perfectas.
Aug 04, 2009
¡Sí!, me pasa eso con las de Ricardo Lyon aunque no excluyo las de Av Pedro de Valdivia :D
Aug 04, 2009
Ricardo Barra said...
@Héctor, un honor verte por acá. En general las calles de Providencia están llenas, repletas de esas hojas, aunque ya deben estar todas ultra pisoteadas a esta altura.

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